«La poesía surge de lo más profundo del inconsciente», nos decía el gran Efraín Barquero (1931-2020). Para él, la creación poética era una búsqueda de los orígenes, un arraigo vital a la tierra, a los gestos y a los ritos de la cotidianidad.
Una conexión con lo esencial que Barquero cultivó intensamente en nuestro territorio. Durante cerca de 15 años, el poeta vivió en el sector de Lo Gallardo, en San Antonio, en una casa cedida por su protectora y amiga, Inés del Río Balmaceda. Fue en esa quietud, cerca de la desembocadura del Maipo, donde pudo dedicarse a la escritura y donde nacieron obras fundamentales como «El pan del hombre» y «El regreso».
Nacido en Piedra Blanca, cerca de Teno, e hijo de campesinos, su obra está marcada por el lenguaje directo, la simpleza y las metáforas que registran lo autóctono. Perteneció a la brillante Generación del 50, y aunque su libro «La piedra del pueblo» fue prologado por Neruda, Barquero supo forjar una voz propia, autónoma e inconfundible.
Su vida estuvo marcada por un largo exilio en Francia tras el golpe de 1973, un periodo que enriqueció su interés por el mestizaje y la identidad cultural. Este notable viaje vital y poético recibió el máximo reconocimiento en 2008, cuando fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura.
Te invitamos a redescubrir la obra de Efraín Barquero, un poeta fundamental del Litoral de los Poetas y una de las voces más profundas y serenas de Chile.