Su vuelo inconcluso —un examen de piloto militar que nunca pudo completar— se convirtió en el misterio más duradero de la aviación chilena y en una de las expresiones más arraigadas del habla popular: «más perdido que el teniente Bello«. La conexión con el Litoral de los Poetas es directa e indisoluble: Cartagena era su destino, y la hipótesis más aceptada sitúa su caída en el mar frente a esa misma costa. Más de un siglo después, ni el piloto ni su biplano han sido encontrados.
El piloto que descendía de Andrés Bello
Luis Alejandro Bello Silva nació en Santiago en abril de 1887 (según la FACH y el Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile) o en 1889 (según otras fuentes que citan su partida de nacimiento). Era nieto del célebre intelectual venezolano-chileno Andrés Bello, fundador de la Universidad de Chile, e hijo de José María Bello y Ana Rosa Silva. Su padre fue relegado a Ancud tras la Guerra Civil de 1891, lo que marcó la infancia de la familia.
Bello ingresó como cadete a la Escuela Militar el 27 de mayo de 1909 y ascendió a teniente 2.º de infantería en junio de 1910. Su destino cambió en abril de 1913, cuando fue enviado a Francia junto a otros oficiales —los tenientes Tucapel Ponce, Casarino y Contreras, y los sargentos Menadier y Verscheure— a estudiar aviación1 en la fábrica-escuela de José Luis Sánchez Besa en Mourmelon-le-Grand. Allí obtuvo el brevet del Aero-Club de Francia2. Regresó a Chile a fines de octubre de 1913, listo para integrarse a la recién creada Escuela de Aeronáutica Militar, fundada en febrero de ese año bajo la dirección del capitán Manuel Ávalos Prado.
El vuelo del 9 de marzo de 1914, hora por hora
El examen para obtener el título de piloto militar consistía en completar un circuito triangular de aproximadamente 178 kilómetros: Lo Espejo → Culitrín (entre Paine y San Francisco de Mostazal) → Cartagena → Lo Espejo3, en un plazo máximo de 48 horas. Bello no era el único examinado: lo acompañaban los tenientes Julio Torres y Tucapel Ponce, y los sargentos Adolfo Menadier4 y Juan Verscheure.
La jornada comenzó mal. Cerca de las 5 AM, los aviadores despegaron del Aeródromo de Lo Espejo5 (hoy Base Aérea El Bosque, en la comuna de El Bosque, Santiago). Al cruzar los cerros al sur del río Maipo, una neblina espesa los obligó a regresar. Bello dañó su aeronave al aterrizar en una acequia que cruzaba la cancha, aunque salió ileso. Se le asignó entonces el biplano Sánchez-Besa N.º 13, de 80 HP, bautizado «Manuel Rodríguez», un aparato de construcción casi enteramente en madera y tela, con escasas partes metálicas6.
A las 9:30, en un segundo intento, Bello y Ponce lograron despegar y aterrizar en Culitrín aproximadamente una hora después. Allí esperaron a que amainara un fuerte viento del sur. A las 16:45, Bello despegó de Culitrín rumbo a Cartagena. Ponce lo siguió cinco minutos después.
El último avistamiento ocurrió alrededor de las 18:20. Según el informe de Ponce, a unos 20-30 kilómetros al este de Melipilla y a 1.900 metros de altitud, divisó a Bello que parecía regresar. Se cruzaron en el aire, se saludaron, y una bruma espesa los separó para siempre. Ponce descendió para orientarse y aterrizó de emergencia en un potrero cerca de Buín a las 19:10. Bello nunca llegó a ninguna parte. Los otros examinados también sufrieron percances graves: Menadier estrelló su Breguet en el cerro Lonquén y Torres aterrizó extraviado en Mallarauco. La aviación pionera era un oficio letal — poco antes, el teniente Francisco Mery Aguirre se había convertido en la primera víctima mortal de la aviación militar chilena. Bello sería la segunda.
El contexto nacional completaba un Chile en transición. Gobernaba el presidente Ramón Barros Luco (1910-1915) bajo un régimen parlamentario. La aviación militar chilena tenía apenas un año de existencia formal, con instrumentos de navegación rudimentarios y pilotos que volaban orientándose únicamente por la vista. Europa se asomaba a la Primera Guerra Mundial, que estallaría cinco meses después.
Diez días de búsqueda entre la costa y las montañas
Al día siguiente de la desaparición, el capitán Ávalos Prado ordenó una búsqueda masiva por mar, aire y tierra. La policía de Melipilla, San Antonio y Cartagena recorrió a caballo toda la región. La Armada desplegó la escampavía «Contramaestre Gálvez» para rastrear el mar desde San Antonio. Tropas del Ejército, efectivos policiales, campesinos voluntarios y la propia aviación militar participaron en operativos que cubrieron desde Valparaíso por el norte hasta la desembocadura del río Rapel por el sur, un tramo que abarca toda la costa del Litoral de los Poetas y más allá.
La búsqueda se concentró intensamente en Melipilla, Llolleo, San Antonio y Cartagena7. Llegaron reportes falsos que generaron confusión: una anciana de Cuncumén (cerros interiores de San Antonio) dijo al jefe de la estación de ferrocarril de Llolleo que un militar estaba herido tras caer «en un aparato que volaba entre los árboles»8. Desde San Antonio informaron que Bello había caído en el fundo La Boca. Una pobladora de Cartagena «juró haber visto cerca de su casa un pájaro enorme y raro que hacía bulla». Pescadores dijeron haber escuchado el ruido de un avión internándose hacia el mar. Todos los reportes fueron verificados; ninguno llevó al teniente.
Entre el 19 y el 24 de marzo de 1914 —las fuentes discrepan en la fecha exacta— el gobierno de Barros Luco dio por terminada la búsqueda oficial. La comisión investigadora de la Escuela de Aeronáutica emitió su conclusión lacónica: «Se cree que el Teniente Bello ha caído al mar». El 29 de marzo se celebró una ceremonia fúnebre en el patio de la Escuela Militar, con ministros de Estado y el Cuerpo Diplomático, en homenaje a los dos primeros mártires de la aviación: Mery y Bello.
Un siglo de expediciones sin respuesta
La búsqueda no terminó realmente en 1914. A lo largo de más de un siglo se han realizado al menos siete expediciones importantes, sin que ninguna haya encontrado restos confirmados:
- 1915: El mayor Carlos Lira Quintanilla rastreó con un escuadrón del Regimiento Cazadores en el sector de Isla de Maipo. Sin resultados.
- 1921: Arrieros reportaron restos de un avión y osamentas en el cajón del río Maipo. Resultaron rumores infundados.
- Años 1930: El periodista Carlos Peña y Lillo recogió testimonios de campesinos de San Vicente de Tagua Tagua que dijeron haber escuchado una gran explosión en el cerro La Rinconada (la «Quebrada del Diablo») el 9 de marzo de 19149. El ex diputado Horacio Aránguiz Cerda corroboró estos testimonios.
- 1934: El teniente Oscar Solari exploró durante cinco días el cajón de Huiticala, a 2.300 metros de altitud. Sin resultados.
- 1988: Taxistas de San Vicente de Tagua Tagua, apoyados por Carabineros, buscaron en la Quebrada del Diablo tras el testimonio de un campesino que aseguraba haber visto la cola del avión10. Sin resultados.
- 2007: La expedición más organizada y reciente en la zona costera: Jorge Ponce, director del Club Aéreo de San Antonio, lideró un equipo de 20 personas en los cerros de Cuncumén (comuna de San Antonio), con apoyo de la Escuela de Ingenieros Militares de Tejas Verdes y detectores de metales. Se encontraron dos piezas de aluminio que podrían corresponder al habitáculo de un avión antiguo11, pero Jaime González Colville, de la Academia Chilena de la Historia, las consideró evidencia «muy dudosa».

Las dos hipótesis principales persisten sin resolverse. La hipótesis marítima (la oficial) sostiene que Bello, desorientado por la neblina costera, sobrevoló la costa sin darse cuenta y cayó al Pacífico frente a San Antonio o Cartagena tras agotar su combustible. Norberto Traub, presidente del IIHACH, lo resume así: «Al no tener visión sobre lo que pasaba abajo, no sabía si estaba volando sobre tierra o agua.» La hipótesis terrestre apunta a un estrellamiento en la Cordillera de la Costa, ya sea en los cerros de Cuncumén (San Antonio) o en la Quebrada del Diablo (San Vicente de Tagua Tagua).
Cartagena como destino y el vínculo indisoluble con el Litoral de los Poetas
La conexión entre la desaparición y el Litoral de los Poetas (provincia de San Antonio: Cartagena, El Tabo, El Quisco, Isla Negra, Santo Domingo, Algarrobo, San Antonio) es fundamental y directa. Cartagena era literalmente el segundo vértice del triángulo que Bello debía completar12. El tramo Culitrín-Cartagena, de unos 50-55 kilómetros al oeste cruzando la Cordillera de la Costa, es exactamente donde se perdió.
La búsqueda original de 1914 se concentró prioritariamente en esta zona. El mar frente a Llolleo, San Antonio y Cartagena es el área probable de caída según la hipótesis oficial. Los cerros de Cuncumén, donde se realizó la expedición de 2007 y donde una anciana reportó haber visto al piloto herido al día siguiente de la desaparición, pertenecen a la comuna de San Antonio. El Aeródromo de Lo Espejo se ubica a unos 85-90 kilómetros en línea recta al noreste de Cartagena, y Culitrín a unos 50-55 kilómetros al este.
Resulta llamativo, sin embargo, que no existe ningún memorial físico dedicado al teniente Bello en ninguna localidad del Litoral de los Poetas — ni placa, ni monolito, ni calle. Los homenajes se concentran en instalaciones militares de Santiago: el Monumento a los Mártires de la Aviación Militar (inaugurado en 1917 en la Escuela de Aviación, declarado Monumento Histórico Nacional) y una placa recordatoria en el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio, descubierta en 2009. Existen calles llamadas «Teniente Bello» en Puente Alto, Maipú y Conchalí, pero ninguna en la costa.
Cómo un piloto perdido se convirtió en la metáfora nacional del extravío
La expresión «más perdido que el teniente Bello» es una de las frases más reconocibles del español chileno. Según una encuesta Cadem citada por BioBio Chile en 2024, es la cuarta frase más usada en Chile. Se emplea para describir a alguien desorientado geográficamente, despistado en una conversación, ausente por largo tiempo, o simplemente confundido. La referencia documentada más antigua data de 1966, en el Boletín de Filología de la Universidad de Chile. En 1970, un diputado la usó contra otro parlamentario en el Congreso.
La expresión se consolidó por la combinación del impacto emocional masivo de 1914, las repetidas expediciones fallidas que mantuvieron el misterio vivo durante décadas, y la cobertura mediática periódica cada aniversario. La transferencia oral generacional hizo el resto.
El caso ha generado un corpus cultural significativo. La obra más emblemática es la novela «Pacha Pulai» (1945) de Hugo Silva, que imagina a Bello aterrizando en una ciudad perdida inspirada en la leyenda de la Ciudad de los Césares. Con más de 30 ediciones13, es lectura frecuente en colegios chilenos. Francisco Mouat publicó «El Teniente Bello y otras pérdidas»14 (1998), y Alberto Rojas creó «La sombra de fuego: El último vuelo del teniente Bello»15 (2011), una novela de ficción fantástica donde el biplano se transforma en máquina del tiempo. En 2007, los artistas Iván Godoy y Yanko Rosenmann produjeron el documental16 «No todo lo que sube tiene que bajar»17 (52 minutos, filmado en Chile, Alemania y Francia), con participación de Raúl Zurita, Humberto Maturana, Armando Uribe y Alejandro Jodorowsky. El mismo equipo montó la exposición «BELLODESTINO« en el Museo Nacional de Bellas Artes en 2007, y entregaron al presidente Ricardo Lagos una propuesta para declarar el 9 de marzo como «Día de la Aventura», iniciativa que no prosperó.
Efemérides, fuentes y el misterio que persiste
El 9 de marzo es conmemorado anualmente por la Fuerza Aérea de Chile como la fecha de desaparición del «Mártir de la Aviación Nacional». La FACH publica comunicados oficiales cada año. En 2009, con motivo de los 95 años, el IIHACH organizó una ceremonia en el Museo Nacional Aeronáutico con asistencia de familiares —el sobrino Alejandro Bello Castro y el bisnieto Oliver Rompeltien Bello— y se descubrió una placa conmemorativa.
Las fuentes históricas primarias más valiosas son el libro «Historia de la aeronáutica militar de Chile» (1916) de Víctor Contreras Guzmán, escrito apenas dos años después de los hechos y digitalizado en Memoria Chilena, y la «Historia de la aviación en Chile» (1933) de Enrique Flores Álvarez. El minisitio de Memoria Chilena sobre Alejandro Bello y «Los inicios de la aviación militar chilena» reúne fotografías, documentos y bibliografía esencial. La investigación más detallada de las expediciones de búsqueda es la crónica de Héctor Alarcón Carrasco («El Teniente Bello: Crónica de los 100 años de su Búsqueda», publicada en el sitio Identidad y Futuro en 2014), que incluye transcripciones del informe original del teniente Ponce. Los investigadores del IIHACH Norberto Traub Gainsborg y Eduardo Werner han aportado las hipótesis más fundamentadas sobre el destino final del piloto.
Conclusión
La desaparición del teniente Bello trasciende el hecho aeronáutico. Es un caso donde la historia, la geografía y la cultura popular convergen en un punto preciso: el tramo de cielo entre los cerros interiores y la costa del Litoral de los Poetas, una tarde de neblina en 1914. Que Cartagena —corazón del Litoral de los Poetas y territorio después asociado a Neruda, Nicanor Parra y Vicente Huidobro— fuera el destino inalcanzado del teniente Bello añade una resonancia casi literaria al misterio. La ausencia de un memorial en esa costa, pese a ser la zona más probable de su destino final, constituye en sí misma una deuda pendiente. Lo que la evidencia sugiere con mayor fuerza es que Bello, cegado por la bruma costera y sin instrumentos para distinguir tierra de mar, simplemente siguió volando hacia el Pacífico hasta que el combustible se acabó. El océano frente a San Antonio guarda, con toda probabilidad, los restos de un biplano de madera y tela que la sal y el tiempo disolvieron hace más de un siglo. La ironía final es que el teniente Bello, perdido para siempre en el espacio, se encontró definitivamente en el lenguaje: cada vez que un chileno dice «más perdido que el teniente Bello», completa sin saberlo el vuelo que aquel piloto de 27 años nunca pudo terminar.
- https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-728.html ↩︎
- https://es.m.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Bello ↩︎
- https://www.biblioredes.gob.cl/bibliotecas/tocopilla/noticias/107-anos-de-la-desaparicion-del-teniente-bello ↩︎
- https://fach.mil.cl/a-111-anos-de-la-desaparicion-del-martir-de-la-aviacion-nacional-teniente ↩︎
- https://identidadyfuturo.cl/2014/02/24/el-teniente-bello-cronica-de-los-100-anos-de-su-busqueda/ ↩︎
- https://www.lavozdelnorte.cl/2019/03/conozca-la-historia-del-famoso-teniente-bello-quien-cumplio-105-anos-desaparecido/ ↩︎
- https://www.pauta.cl/tendencias/2021/08/20/mas-perdido-que-el-teniente-bello-el-origen-del-popular-dicho.html ↩︎
- https://www.emol.com/noticias/nacional/2007/12/04/284087/fragmentos-de-fuselaje-mostro-expedicion-que-busca-rastros-del-teniente-bello.html ↩︎
- https://www.latercera.com/noticia/a-100-anos-de-la-desaparicion-del-teniente-bello-aun-no-se-tiene-rastro-de-el/ ↩︎
- https://chilecronicas.cl/2014/02/23/el-teniente-bello-100-anos-de-busqueda/ ↩︎
- http://fly.historicwings.com/2013/03/more-lost-than-lieutenant-bello/ ↩︎
- https://museoaeronautico.dgac.gob.cl/2014/03/09/15-teniente-alejandro-bello-silva/ ↩︎
- https://www.goodreads.com/book/show/11980403-pacha-pulai ↩︎
- https://www.publimetro.cl/cl/noticias/2020/03/09/mas-perdidos-teniente-bello-ya-cumple-106-anos-desaparecido.html ↩︎
- https://military-history.fandom.com/wiki/Alejandro_Bello_Silva ↩︎
- https://www.t13.cl/noticia/entretencion/a-100-anos-de-la-desaparicion-del-teniente-bello-reestrenan-documental-sobre-su-ult ↩︎
- https://radio.uchile.cl/agenda_cultural/exhibicion-de-teniente-bello-no-todo-lo-que-sube-tiene-que-bajar/ ↩︎