Reflexión | Fútbol y vida

La infancia cabe en una pelota

Por
Una reflexión breve sobre la paradoja de ser bueno en algo que, al mismo tiempo, te cierra otras puertas. Y sobre cómo el juego siempre termina siendo poesía.
Comparte en las redes

Tuve mala suerte de ser bueno para la pelota. Le dediqué mucho tiempo.

¡Qué digo! Le debo todo al fútbol. Solo que me privó de explorar otras aristas que hoy tanto me apasionan.

Pero el camino así es. Sería poco agradecido e inconsciente de todo lo que me dio el juego: una competencia noble, de recreo, de equipo; una herramienta amada y deseada en la etapa de cualquier niño.

Por eso ¡Qué digo!

Todo es poesía.
La vida es un juego.
El fútbol es poesía.

Comparte este post!

Déjanos tu comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

O CON FACEBOOK

OTRAS DOSIS DE Antítesis

Por ahí van diciendo / que la poesía ha muerto / que alguien le dio un empujón certero, / cayó al mar / se la comió un pez / que nadó muy rápido / y se alejó de los demás peces / hasta llevársela hasta el fin del mundo…
El hecho desnuda como pocos una faceta esencial de lo que podemos llamar "el alma de la sociedad chilena"
La poesía no es un espacio de salvación / intuición amatoria abrazando traumas / atragantándose con el karma de lo prometido / La poesía no es un espacio de salvación.