Antítesis II sobre la Physis: la oscuridad es más «rápida» que la luz

La luz viaja a 299.792 kilómetros por segundo, pero la oscuridad no necesita viajar: ya está en todas partes. Esta antítesis propone que la oscuridad es la malla omnipresente sobre la cual la luz se desplaza, e invierte así nuestra comprensión sobre qué es realmente más rápido en el universo

La infancia cabe en una pelota

Una reflexión breve sobre la paradoja de ser bueno en algo que, al mismo tiempo, te cierra otras puertas. Y sobre cómo el juego siempre termina siendo poesía.

El horizonte ciego y la táctica del nuevo mundo: el arte como matriz

La humanidad lleva siglos defendiendo el resultado. Hoy, por primera vez, tiene el balón en el mediocampo y la cancha abierta. Lo que juegue a continuación —y cómo construya su nueva economía— definirá su identidad como especie.

Antítesis I sobre la Physis: una teoría sobre la multiplicidad del ser o la existencia de Dios

¿Existe otra Tierra en el entramado cuántico? Si aplicamos las leyes del entrelazamiento y la superposición cuántica a escala cosmológica, otra Tierra podría existir en algún nodo del universo. Pero solo si nadie nos está observando. Esta teoría desafía nuestra comprensión sobre la realidad observable y plantea una pregunta radical: ¿Qué colapsa la función de onda del cosmos?

El Despeñadero de Álvaro Ruiz

Álvaro Ruiz despliega en "El despeñadero" una cartografía poética que traza sus coordenadas entre la memoria personal y la vastedad del paisaje costero chileno. Publicado en 2026 por Ediciones Tralcamahuida, este poemario reúne textos escritos mayormente en Punta de Tralca, espacio que funciona como ancla geográfica y metafísica de una obra que interroga los límites entre la existencia y el vacío.

El debate pendiente sobre la administración pública

Trabajé en la administración pública universitaria, donde vivencié de primera mano cómo el estatuto funcionario genera distorsiones que terminan afectando tanto a las personas como a las instituciones. Profesionales con contratos renovados año tras año, siempre en la incertidumbre de si seguirán o no; equipos técnicos completos que operan bajo la figura de contrata sin perspectiva real de estabilización; y plantas que quedaron congeladas en el tiempo mientras las necesidades institucionales cambiaron radicalmente. Esta experiencia cotidiana me permite afirmar que el problema no son solo los gobiernos de turno o sus prácticas discrecionales, sino el modelo mismo con el que gestionamos el empleo público en Chile.

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