el poeta de la más alta y rancia alcurnia, las arrogancias juveniles, el que golpeaba la mesa reclamando su derecho a ser un “pequeño dios”, elige el juego.
El modelo surcoreano de desarrollo de industrias culturales y creativas se ha convertido en referente mundial para países que buscan transformar su capital simbólico en motor de desarrollo económico. El caso coreano demuestra cómo las políticas públicas deliberadas, la inversión sostenida y la articulación de múltiples actores pueden convertir la cultura en herramienta estratégica de proyección internacional.