Isla Negra, El Quisco:

[VIDEO] Napalé en Casa Museo Pablo Neruda

El sábado 12 de octubre se presentó en Casa Museo Pablo Neruda de Isla Negra, el grupo Napalé, conjunto vocal e instrumental que nació en agosto de 1982 y que mantiene una actividad ininterrumpida hasta la actualidad
Comparte en las redes

El sábado 12 de octubre se presentó en Casa Museo Pablo Neruda de Isla Negra, el grupo Napalé, conjunto vocal e instrumental que nació en agosto de 1982 y que mantiene una actividad ininterrumpida hasta la actualidad.

Formado inicialmente por jóvenes estudiantes de música de los Conservatorios de la Universidad de Chile y de la Universidad Católica, sus raíces e influencias se encuentran en el heterogéneo y diverso movimiento denominado «La Nueva Canción Chilena», priorizando aquellos aspectos que buscan sintetizar en un solo proceso creativo, la diversas fuentes musicales que componen la realidad musical chilena y latinoamericana, incorporando en equilibrio los aspectos más relevantes y significativos de la música de tradición escrita venida de Europa en consonancia con las diversas fuentes musicales amerindias y afroamericanas.

Comparte este post!

Déjanos tu comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

O SI PREFIERES CON FACEBOOK

Revista Antítesis

Desde la ciudad de Eisenach, del Estado Federado de Turingia, Alemania, más precisamente desde el Castillo de Wartburg, patrimonio de la humanidad, lugar donde Martín Lutero tradujo la biblia al alemán, y estuvo escondido mucho tiempo, por ser el hombre más buscado del siglo XVI por el catolicismo.
Hay un proverbio chino que dice: "El árbol retorcido vive su vida, mientras que el árbol derecho termina convertido en tablas". Y Pablo es un árbol recto en algunos aspectos y retorcido en otros. Muy lejos de ser tabla.
En un mundo donde cualquiera puede obtener una respuesta, el verdadero analfabetismo será no saber qué o cómo preguntar. La inteligencia artificial no solo está cambiando la velocidad con que accedemos al conocimiento; está invirtiendo por completo la jerarquía de habilidades que durante siglos estructuró la educación y el trabajo. Lo que antes coronaba el aprendizaje —la capacidad de recordar y reproducir respuestas— se ha vuelto prescindible. En su lugar emerge una competencia más esquiva y compleja: la de formular las interrogantes correctas y validar críticamente lo que la máquina devuelve. Este desplazamiento no es menor. Es una revolución silenciosa que redefine las capacidades que se valorarán de cara a los últimos tres cuartos del siglo XXI.