Si yo no me hubiera ido mamá

mamá
Foto: PxHere
No compraría cigarros sueltos te los robaría a ti Mamá y seguiría chupando de tu sangre, de tu teta y te culparía a ti y a todas las madres madres por hacerlo bien.
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I

Si yo no me hubiera ido Mamá, la mesa seguiría limpia, moscas cruzarían riendo y burlando las palabras del Rumpy, algún cadáver se asaría, delicioso sobre el metal. Mi pieza desordenada permanente, asqueroso agujero del deber, vacía, con gatos o pelusas, pero vacía en lo vulgar.

II

Si yo no me hubiera ido Mamá, quizá tú no estarías más joven y yo no estaría más anciano.

III

Si yo no me hubiera ido Mamá, besaría un gato ajeno, quizá ahora ya dormiría, mañana no pensaría en lo que voy a almorzar…

IV

Si yo no me hubiera ido Mamá, no escucharía el canto de una niña de ocho años, no sería papá.

V

Si yo no me hubiera ido Mamá, la madera permanecería intacta, habría escombros en otras casas, el piso seguiría multiplicando moscas, el hambre vendría en otra forma, de otro color. Alguien no pediría auxilio en la calle, la noche, el grito, el vómito…

No compraría cigarros sueltos te los robaría a ti Mamá y seguiría chupando de tu sangre, de tu teta y te culparía a ti y a todas las madres madres por hacerlo bien.

VI

Si yo no me hubiera ido Mamá, las duchas durarían más, seguiría comiendo carne, vendería mi alma a la coca-cola, escribiría constante, no parar, seguir, avanzar, sin embargo la cotidianeidad atrapa, hay que comer, quemar los pies. No entiendo cómo te quedan manos Mamá, no entiendo cómo te queda voz como te quedan piernas y andar…

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Fin de una falsa división y el inicio de nuevos tiempos. Es lo que queremos creer.
En enero de 1971, Matta está nuevamente de vuelta en Chile y nuevamente su agenda se repleta de actividades. Entre estas, una que resulta particularmente significativa, y, para este territorio, cargada de resonancias: el pintor visita al poeta en su casa de Isla Negra.
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