Economía de nido (nicho)

Nueva economía

Foto: Gulppiz
Por
Una nueva economía está botando en la línea. El progreso más grande para la provincia de San Antonio está en el turismo, que para Litoral Poeta es una mezcla de arte, naturaleza y gastronomía.
Comparte en las redes
Santiago es la ultracapital
de un hermoso territorio
que cuelga al sur del mundo.
Litoral Poeta, en tanto
a hora y media de Santiago
con el principal puerto de Chile
top ten de América Latina y el Caribe
en realidad es el patio trasero 
del patio trasero.
Nadie lo toma en cuenta.

Tenemos paisajes hermosos
una gastronomía exquisita
una producción creativa vigente
y los argumentos óseos necesarios
para amalgamar una oportunidad única:
convertirnos en capital poética
del mundo.


Aquí
donde cambian las arenas
anuncio el gran futuro de este suelo
Aquí
brotará con fuerza 
proporcional a la hierba de El Tabo
una nueva economía
Aquí
transmutaremos vetustos paradigmas
para crear un desarrollo ecopoético de nido.

Único
grande
nuestro.

Comparte este post!

Déjanos tu comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

O CON FACEBOOK

OTRAS DOSIS DE Antítesis

Conversamos con José Miguel Benavente para saber más sobre la economía naranja y entender qué potencialidades tiene el arte como factor clave para el desarrollo económico del país, y de paso también dilucidar las oportunidades que presenta la provincia de San Antonio, la que más poéticamente nos gusta llamar el nido económico del desarrollo cultural de Chile, por las tremendas y naturales potencialidades que presenta: está a una hora de Santiago; aloja en sí el puerto más grande de Chile; tiene importantes viñas y una propuesta gastronómica medianamente definida; abundan atractivos ecológicos y de patrimonio, y principalmente guarda el epitafio de al menos tres de los más grandes creadores chilenos de todos los tiempos, que donaron su cuerpo -como huella poética- a este territorio ampliamente sembrado, pero nunca cosechado.
Recién en la segunda década del siglo XX, se escriben y publican en suelo nacional los primeros libros de reales méritos, o donde el anhelo lastarriano se empieza a hacer realidad.