El mejor dentro de la cancha poética

Neruda

Por
Escudo y espada. Impenetrable en defensa, profundo en ataque, coloso de crear. 4-4-2 libre con el D10S de la poesía moviendo los hilos de un universo pasado, análogo, vertical. Hoy pieza clave en cualquier cancha poyética del mundo, y lo mejor: tremendamente local. Jugador llave del equipo capaz de abrir las mil puertas… litoral internacional.
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«El más grande del siglo XX en cualquier idioma». Sí, en todas las lenguas. Así de gigante. Y no lo digo yo, lo dijo el Pibe Benedetti.

Un verdadero monstruo en el más amplio sentido de la palabra. Uno de los máximos exponentes planetarios de una disciplina hermosa, compleja, simple, provocadora, exclusiva, modesta… único juego en el que somos/ parecemos potencia mundial.

NERUDA

No fue blanca paloma
Todo lo contrario
Fue un ave de colores
único en su especie
Humano demasiado humano

Quien lo ubique en un sitial
que primero lo supere
en las luces y en las sombras
y en amor a las mujeres.

Infinito e inalcanzable
Dinosaurio de placeres

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OTRAS DOSIS DE Antítesis

La aparición de los “gilets jaunes” ha generado en Francia un trastorno de proporciones. Durante los primeros días, incluso semanas, el espectáculo de manifestantes que había decidido enfundarse en chalecos reflectantes como señal de unidad fue visto por muchos como un asunto que no iba más allá de lo pintoresco. Ante la efigie clásica del revolucionario “à la française” (la misma que genera todo tipo de bravuras emocionales en gente como Jocelyn-Holt), esto de hordas disfrazadas a la usanza de inspectores de autopista tenía un aire exageradamente proleta y muy poco chic. Y los medios se mostraron particularmente dispuestos a sintonizar con ese enfoque de descrédito. Luego, cuando la persistencia de esa gente de amarillo alcanzó índices de apoyo y popularidad apabullantes, se reacomodaron muy sobre la marcha las piezas del discurso.
Un enemigo de vida / Un estúpido elegido con pinzas / El más grande / Un naranjo desteñido
Estamos sentados en la mesa. Mientras los niños comen jugamos a armar versos repletos de risa, entre tanto, luz amarilla confiesa que le gusta un chico. Es algo normal, le digo, cómplice... mientras por dentro comprendo que el tiempo no para y que crecen las flores.