No estamos en guerra. Sólo estamos entrando en un periodo de claridad, educación y extremada lógica sobre nuestro capital. Tiempos de verdadero desarrollo.
«Neruda lanzó las letras de Chile hacia lo alto. Antes de él, la poesía de mi patria vegetaba. Había prosistas, pero no poetas. Imitábamos las escuelas europeas. Existía la moda de Europa y la seguíamos dócilmente a donde iba, de aquí para allá».