Entrevista del periodista Rafael Vallvé a Jaime Gómez Rogers

El poeta Jonás en Alta Marea: un registro para la memoria del Litoral Poeta

Imagen creada con IA
Pocas veces la cámara captó a Jaime Gómez Rogers, el poeta que eligió llamarse Jonás y renunció a su apellido para fundirse con el mar. Uno de esos registros excepcionales ocurrió en El Tabo, en su propia casa y sala de arte Alta Marea, donde conversó con Rafael Vallvé para el programa Región Oculta de Manuel Castro Lantadilla.
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Durante más de dos décadas, Castro Lantadilla recorrió el territorio compilando historias que hoy son patrimonio vivo de nuestra identidad cultural. Esta entrevista a Jonás pertenece a ese esfuerzo de preservación que documenta la voz, el gesto y el pensamiento de uno de los poetas más importantes que vivieron en nuestro territorio.

De Jaime Gómez Rogers a Jonás

Agosto de 1973. Un hombre llega a Isla Negra con un libro bajo el brazo: Oración del niño que crecía. Se lo entrega en mano a Pablo Neruda, ya gravemente enfermo. Al día siguiente, una carta del poeta Nobel llega a El Tabo. Ese gesto, a un mes del golpe de estado, marcará para siempre a quien había decidido llamarse simplemente Jonás. Así lo cuenta su relato.

La biografía formal registra que estudió en el Instituto Luis Campino y la Escuela Militar antes de licenciarse en Filosofía con mención en Literatura General en la Universidad de Chile. Allí fue profesor ayudante en cátedras de Literatura y Estética. Después enseñó Filosofía en San Antonio y Castellano en Las Condes.

Pero el hombre que aparece en el video es otro: alguien que experimentó lo que él mismo describe como un fuerte choque con la naturaleza y decidió despojarse de su identidad previa. Fue Neruda quien primero lo llamó Jonás, según relata en la entrevista. «Soy el único poeta chileno que no tiene apellido y estoy ligado al mar de por vida», dice frente a la cámara.

Una conversación desde Alta Marea: temas que trata el video

El video nos abre las puertas de su hogar, un espacio que era a la vez refugio y puente para la gente. En una conversación sincera y reveladora con Rafael Vallvé, Jonás desvela las claves de su mundo interior.

El origen de un nombre
Relata que su nombre no fue una elección, sino algo que le fue dado, y que el primero en llamarlo así fue el propio Neruda. «Soy el único poeta chileno que no tiene apellido y estoy ligado al mar de por vida», confiesa, definiendo así su identidad inseparable del océano.

Poesía, verdad universal
Con firmeza, se distancia de la poesía panfletaria, argumentando que la poesía no puede estar al servicio de una idea, sino que debe ser profundamente humana y alcanzar a todos. Para él, el arte verdadero perdura más allá de las ideologías pasajeras: «Recordamos muy bien, por ejemplo, quién era Homero, quién era Shakespeare, pero no sabemos quién era alcalde cuando era Shakespeare».

El vínculo con Neruda.
Uno de los momentos más emotivos surge cuando narra la anécdota de la carta que recibió de un ya muy enfermo Pablo Neruda en agosto de 1973, apenas un mes antes del golpe de estado. Tras dejarle en mano su libro Oración del niño que crecía, recibió al día siguiente una misiva del Nobel.

Un poeta entre dos mundos
Jonás no oculta la dualidad de su existencia. El poeta que alimentaba su espíritu convivía también con el hombre que debía «sustentar al poeta». Con humor recuerda su paso por el Banco de Chile a los 19 años, un episodio que contrasta fuertemente con su vida como profesor de literatura y filosofía, y que demuestra que para llegar a ser poeta, hay que darlo todo.

Dale play a este registro histórico

Este video no circulaba ampliamente, pero su valor documental es indiscutible. Permite acceder al pensamiento vivo de un poeta que hizo del anonimato un acto radical de pertenencia al mar y al litoral. Es un fragmento esencial de la memoria cultural de esta provincia, donde la poesía no es sólo metáfora turística, sino también una real forma de vida.

Jonás publicó Tierra Madre, Oración del Niño que Crecía y Raíces Tabinas. Murió en 2005. Cuatro años después apareció su obra póstuma, Desde La Orilla.

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