Profecía de nuevos tiempos

Y llegó el momento

llegó el momento
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Está en juego perdernos o entrar en la delgadísima carretera en la que se sostiene la virtud… como el hermoso y diverso Chile, que se equilibra entre las alturas de Los Andes y las profundidades del Pacífico.
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No puedo decir con soltura que me encanta leer mi obra en retroespectiva o que me fascina haber estado tan conectado. No lo puedo decir porque era una mierda que quemaba y de la cual todavía espero que salgamos…

Superada la etapa de comprensión a punta de virus, luego viene un cambio total de los hábitos: nuevas formas de comprender el mercado, de consumir, de la idea de progreso. Nuevas maneras de relacionarnos, social y comercialmente. Nuevos nidos de especialidad. Nuevos sistema de producción de insumos básicos. Tenemos que empezar a surtirnos de comida a nivel local: adiós a las grandes corporaciones alimentarias que producen esclavitud y enfermedad. Conexión real con la palabra economía que, hermosa-mente, significa administración del hogar. Éxodo.

Nuevos tiempos

Para muchos el nuevo coronavirus será un negocio, qué duda cabe; para otros será la gran mariconada contra los viejos, como plan de limpieza y control de la fuerza de trabajo. Pero también representará el empujón definitivo al comercio electrónico y el teletrabajo.

Nacerán en los barrios nuevos centros laborales multiempresas, con todas las comodidades y las conexiones, lo que optimizará los tiempos de la gente, reducirá drásticamente los traslados, la fricción y la combustión fósil. El petróleo comenzó su retirada, esa tecnología se desvalorizará estrepitosamente.

Reduce, recicla, reutiliza. Subirán en la bolsa las empresas que se dediquen al “upgrade” de lo existente. Estamos en un momento especial de los tiempos. Podemos convertir el metal en herramienta o arma.

¿Qué está en juego?

Está en juego perdernos o entrar en la delgadísima carretera en la que se sostiene la virtud… como el hermoso y diverso Chile, que se equilibra entre las alturas de Los Andes y las profundidades del Pacífico.

https://www.facebook.com/Saghache.White/photos/a.116450343121/173112138121/?type=3

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OTRAS DOSIS DE Antítesis

Sagrada Familia fue una creación que se puede considerar completamente litoraleña. Nació junto al Pacífico, y los contorneos de Thalia -a la que no se cansaba de ver y celebrar por televisión- y Shakespeare. Este último acompañó toda la vida a Parra, no resulta factor nuevo ni sorpresivo; lo relevante es que la inmersión en las aguas del inglés era, por esos días, particularmente profunda por la traducción de King Lear que lo mantenía ocupado desde hacía algunos años. Tan profunda como para admitir que ahora había descubierto un nuevo Shakespeare.
Una parte muy retorcida de la historia de nuestro país se relaciona estrechamente con el litoral de los poetas. Ese territorio cultural luminoso, creativo, que destaca por su relación con grandes figuras de las letras y la creación artística de Chile como Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Nicanor y Roberto Parra, Enrique Soro, Alfonso Leng, Camilo Mori, Adolfo Couve o Alberto Valenzuela Llanos, entre tantos otros, también fue un lugar sórdido, lúgubre, criminal.