Yo soy del mar, y no sé por qué

pxhere
David Yissi, músico y biólogo marino, nos sumerge con este poema en un poético abrazo con el mar y nos invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con el vasto océano y sus secretos insondables.
Comparte en las redes
Será porque el hombre fue tu pulsión primitiva. 
Será porque me rige el signo del pez.
Será porque un día me llevaste y me trajiste de regreso a la orilla.
Será porque traté de entenderte y me olvidé en el intento.
Será porque el naufragio le da sentido a la vida.
Será porque eres generoso y eterno.
Será porque me convertí a la ciencia para habitarte desde el misterio.
Será porque estás en todos mis pensamientos.
Será porque nos observas imponente y estremeces las almas de los iracundos.
Será por tu perfume a maresía.
Será porque has sido la musa de tantos y el consuelo de pocos.
Será porque es donde te busco cuando me faltas.
Será porque me enseñaste el respeto con cada golpe que moldea la roca.
Será por la danza de las diatomeas en la columna de agua.
Será porque pasan los años y siempre vuelvo a ti.
Será porque conoces mis anhelos más profundos.
Será por que te llevaste amores y me trajiste otros.
Será porque te pertenezco y me perteneces.
Será porque es el lugar donde eras feliz.

Yo soy del mar, y no sé por qué.

Comparte este post!

Déjanos tu comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

O CON FACEBOOK

OTRAS DOSIS DE Antítesis

Actividad económica del futuro, proyectada desde Violeta a Victor Jara. Desde Mistral hasta Roberto Parra... En la poesía chilena está la salvación planetaria.
Este hermoso lugar, que en invierno y verano es muy húmedo, cuenta con dos senderos (Dos Lagunas y Coipo Grande), tres piscinas naturales y es el hogar de una impresionante variedad de especies vegetales tales como boldos, litres, peumos, canelos, culenes, pataguas, quillayes y quilos.
El escritor algarrobino Pablo Salinas relata en este texto la primera vez que conoció a Ricardo Mosella, emblemático artista de Isla Negra. La crónica da una descripción completa del carácter del creador, quien por ejemplo en una fría mañana de inicio de los 90 llegó a la casa de Pablo con un número de La Cuarta bajo el brazo porque según él salía "lo mismo que en otros diarios, pero más entretenido". La narración luego salta al presente, donde Salinas nos muestra que si bien Mosella está lejos de sus pinceles por razones de salud, su obra -imperceptible aún para el común de la gente- es parte indisoluble de la cosmovisión visual y poética de este relevante territorio.